Limones traigo

Limones traigo

Ni me gusta el limón (Coca Cola sin limón, paella sin limón y polos de chocolate) ni el color amarillo, pero entre cafeses salió La limonera y con él me quedé.
Hace que a los limones los quiera un poquito más, a los míos, y pensad lo que queráis sobre esto último, ya sabréis a qué me refiero.
La Limonera, aka Noemi Sánchez o a la inversa, anteriormente conocida como Littleno, hasta que me cansé de ser pequeña y negativa y tiré mi nombre artístico a la basura, que además, no había quien lo leyese bien y eso me tocaba el trigémino.

Empecé Bellas Artes en Valencia en el siglo pasado y terminé la carrera a trompicones y odiando esa ciudad mucho, pero amando Atenas, donde estuve de erasmus y supe lo que era la malabuena vida de verdad, largaos de erasmus, coñe!
Una vez acabé esta carrera que no sirve para nada, ni siquiera para ligar, me vendí al sistema y vendida sigo, pero llego a fin de mes y puedo subsistir sin pedirle dineros a mis padres y haciendo lo que quiero (casi) siempre.
Y de hacer lo que quiero va la movida, y de dibujar mal, como el culo, y reírme haciéndolo cada día más, aunque pocos lo entiendan, gracias a vosotros lo hago aún peor. 🙂

Sigo con mi rollo autobiográfico, menos mal que soy medio jóvena, así no os cargo de letras…
En mi carrera en la prostitución laboral pasé por El Corte Inglés, Calvin Klein, H&M…de escaparatista, terminando en una escuela privada (oh, no! Noemi!! qué dices!!!???? el Maligno!!!) donde trabajo como docente y jefasa (bueno, jefecilla) de área y en la que puedo desarrollarme y hablar a los chavales de lo que va esto del arte y el diseño en realidad, sin vender motos ni animarles a ser unos flipados elitistas, si no con ostias de realidad y mucho curro.
Porque sin curro no hay paraíso, así que al lío nenes.
También me dio tiempo a hacer un Master de Diseño en Barcelona que me cambió la vida y me hizo más guay todavía.

Al tiempo que trabajaba en empresotes hacía mis cosicas en Littleno, ilustraciones de cosas cursis y pavisosas que la verdad gustaron bastante (hasta hice camisetas, y hasta se vendieron!!) pero que a mí me dejaban un saborcillo agridulce (a limón???) que no me terminaba de convencer.
Poco a poco dejé de dibujar y casi me seco…
Hasta que un día tomé una decisión: dibujar como quisiera, sin cánones ni presiones estéticas, figurativas, ni para los demás, hacer lo que me da la gana, que es lo que más me gusta en este mundo.
Y aquí estoy, con menos seguidores en las redes y likes casi inexistentes, pero feliciana y más productiva que nunca, que no hace falta serlo demasiado para ello.
Ahora en este lío de escribir en el que me ha metido Mr. T y en el que pensamos meter a más gente, si se dejan, para contar al mundo de qué va esto del diseño, el arte, o loque sea, de hacer cosas o de no hacerlas…a la vez que os ilustro con mis dibujos de mierda, mis limones, mis hijos nacidos de la libertad y el cachondeo.


Espero os gusten. Bueno, la verdad es que me importa una mierda.

Con amor, La Limonera.